viernes, 23 de junio de 2017

Si RAMIRO PINILLA supiera…


que,  desde la primera ruta literaria que hicimos en 2010, ya llevamos 18…


que,  desde entonces,  ya han pasado más de  300 personas por su Getxo literario:  librería Beltza, la Cadena, la escuela de don Manuel y la señorita Mercedes, la playa de Arrigunaga, el caserío Arrune, La Galea, el cementerio, Sugarkea, el barrio y la iglesia de San Baskardo, el cruce de Laparkobaso...

que vienen parejas, amigas,  alguna – Susana- con un sobrino de 14 años (¡que aguantó, entusiamado, las 3 horas de ruta!), madres con su hija veinteañera…personas en solitario…

que algunas  participantes son o han sido lectoras suyas, que otras han venido a conocer esa ruta y que se marchan con el gusanillo de leerle… y que algunas han repetido la ruta porque lo estaban leyendo y de esta forma,  me comentaban, entendían mejor lo que se explica y disfrutaban más, y que también vienen personas que lo habían conocido personalmente  a recordarlo…

que el Ayuntamiento de Getxo ha lanzado su nombre como reclamo turístico literario de Getxo… y que la gente está respondiendo cada vez más.  Comenzamos con una oferta 20 plazas por día, en abril; pero inmediatamente la subimos a 25. Las 2 últimas rutas, en junio, han sido de 30 plazas, (la pena, hay que decir, es que hay gente que da su nombre y no acuden y, en cambio,  alguien en la reserva, se queda sin poder participar). También tengo que decir que alguien se ha presentado a la hora del comienzo y, aunque no estaba en la lista, ha participado.

Si Ramiro supiera todo esto y más… estaría contento porque, aunque solitario y ajeno a fastos y celebraciones para con su obra y persona, sabemos que él, como los gatos, cuando se les acaricia el lomo, ronronean…

¿Que por qué sé que estaría contento? Porque me lo dijo agradecido en 2010. Aunque siempre quiso estar apartado de esta iniciativa, no por eso dejó de darme las gracias  por  “el interés que mostraba por sus cosas”. Fue un domingo de mayo de 2010. Yo llegaba a mi casa, en Barcelona,  y Ramiro Pinilla  me llamó por teléfono para agradecérmelo.



Las dos últimas rutas fueron el 3 y 4 de junio como recuerdo que la acción de Verdes valles, colinas rojas, comienza el 3 de junio de 1889. El domingo 4 con la presencia de Maria Bengoa, viuda de Ramiro Pinilla, enriqueciendo la ruta con sus participación.

El inicio de estas rutas fue en el cruce Venancios (cruce de Laparkobaso)donde él situó el palacio de la marquesa de Oiaindia y es donde comienza la historia : 3 de junio de 1889.

Con motivo del aniversario de su nacimiento en setiembre (día 13) haremos 2 rutas más en el fin de semana del 16 y 17.


Si Ramiro Pinilla estuviese enterrado en el cementerio de La Galea  ( ¿o a lo mejor no estaría, según una leyenda suya?) le explicaríamos que hay mucha gente que no quiere que su obra quede en el olvido. Y por eso hacemos las rutas. 


viernes, 28 de octubre de 2016

WALDEN, la casa de Ramiro Pinilla en el barrio de San Baskardo



...“siempre a través de esta ventana, siempre”. “He escrito Verdes Valles sin salir de este cuarto: todo ha sido imaginado”

La infancia le había pesado mucho a Ramiro Pinilla. Desde muy pequeño había estado veraneando en un caserío, el caserío Arrune, que estaba tocando a la playa de Arrigúnaga.

Cuando retornó a Bilbao y una vez  acabada la guerra civil la idea que no le abandonaba era retornar a Getxo. “En Getxo pasé mi infancia, veraneaba. Me atrae su naturaleza natural, sus playas, su mar. Humanamente, soy un enamorado de Getxo”.

En este barrio de Andra Mari (su barrio de San Baskardo) compró  una parcela de los terrenos que habían sido del caserío Uri. Un albañil y un peón y “cuatro duros” . Así es como fue construyéndole su casa mientras seguía trabajando de oficinista en la fábrica del gas, en Bilbao

En 1957 nos construimos una casita de campo en Getxo, Walden, en la que aún vivo hoy”. Esto lo escribía en  el año 1981 para el libro de la editorial Gran Enciclopedia Vasca, 100 vascos de proyección universal....

En la entrada que da al jardín y al huerto de la casa, en  la columna de la derecha que le da sostén a uno de los lados de una sencilla puerta de madera está el bloque rectangular de piedra  con el nombre grabado, WALDEN , como homenaje a H. D. Thoreau,. Lo mandó poner al albañil cuando estaban haciendo el muro exterior. Es el mismo todavía.

El premio Nadal de 1960 le sirvió para acabar  la casa y saldar deudas. Con esas 150 mil pesetas devolvió a un amigo de Bilbao 30.000 pesetas que le había prestado y  pagó la hipoteca de 50.000 pesetas de un banco; con el resto del premio, decía Pinilla que  pudo pagar algunas deudas que arrastraba.

Aquí llegó “para huir de todo”.  Ya venía con la idea de llevar una vida un tanto primitiva y en contacto con la naturaleza, defensor del anti consumismo y la vida simple. . “Para mí la tierra es volver a los orígenes de la humanidad cuando todos los hombres vivían de sus manos. Cuando era joven he vivido en Getxo de mis manos, de mi huertecito. Este volver al primitivismo lo he defendido siempre y lo he expuesto en las novelas”

 Cuando leyó a Thoreau, se reafirmó en esta idea de vida natural y sencilla. Pero además de la renuncia a la vida urbana, no sólo lo importante era  la casa solitaria, apartada… era importante la elección del lugar. Y el lugar, Getxo, le había escogido a él:.

 Y así durante muchos años vivió de lo que el huerto de alrededor de sucasa le daba y de la venta de huevos del gallinero que montó en un cobertizo detrás de la casa. Llegó a tener doscientas gallinas.

Trabajé de chupatintas en las oficinas de la fábrica de gas por las mañanas y por las tardes en una editorial infantil, FER, haciendo frases para cromos y por el estilo.   Pero en la fábrica me jubilaron muy anticipadamente, por un desprendimiento de retina, y porque tenía problemas en casa y todo eso. Me vine aquí y escribí biografías por encargo, una al mes, para sobrevivir. Y también he sido granjero, criaba gallinas y vendía huevos, y cultivaba de todo en la huerta”

Cuando la ves, notas que Pinilla no quería una casa con pretensiones, sino sencilla, como él.

Una puerta de madera en el pequeño muro de la calle da paso a unas losas que conducen hasta los tres escalones que acceden a un pequeño porche. Ahí está la puerta de entrada a la casa. Cuando entras, un pequeño pasillo te lleva inmediatamente, a la derecha, a una salita. Enfrente de la puerta está la mesa de trabajo, debajo de una ventana. La ventana por la que ha contemplado los verdes valles de Getxo “siempre a través de esta ventana, siempre”. “He escrito Verdes Valles sin salir de este cuarto: todo ha sido imaginado”

Pero  ha sido una labor dura la del escritor…Esa ventana, esa mesa y ese cuarto han sido los testigos de su lucha;  “después de 4 o 5 horas a lo sumo, el escritor, tras muchos tachones e infinidad de correcciones abandona la tarea pero eso sí, un folio al día es un triunfo”       “La labor de la escritura de solo un folio al día es muy dura, porque no sale casi nunca, hay que luchar mucho” 
“… y en cuanto acababa un capítulo, me iba a la fotocopiadora. Tenía un original en casa y la fotocopia la guardaba en el gallinero. Si se quema uno, queda el otro. Porque un buen día si va bien escribo un folio. Generalmente medio, y a veces nada o una línea

En junio de 1969  un entrevistador le preguntó: “¿Cómo es tu vida de escritor?”. Y le responde: “No tengo vida de escritor en el sentido que un albañil puede decir que tiene vida de albañil. Tengo que hacer equilibrios para proporcionarme 2 horas diarias en que poner unos ladrillos”

Desde siempre escribía con bolígrafo. Usaba bolígrafos Bic “de los de toda la vida” y de tinta azul, “la negra es más espesa” y papel grueso “para que la punta del Bic se hunda blandamente sobre la hoja”. Esto le permitía ver y leer lo que escribía. Porque Pinilla tuvo  desde los cuarenta años, problemas en la vista, “desprendimiento de retina”, que le produjeron  dificultad de visión. Dificultad sobre dificultad, pero cuando se es un escritor de raza…

En este pequeño cuarto fue gestando a lo largo de los años su mundo literario, en un único escenario, Getxo, creando ese mundo cerrado o novela infinita. 


viernes, 30 de septiembre de 2016

El Puerto Viejo en el Getxo de Pinilla …y en sus recuerdos


Hay varios itinerarios para acercarse al Puerto Viejo; desde el paseo de Ereaga, unos  y por el interior de  Algorta, otros. Uno  de éstos es el que desde Cuatro Caminos, el cruce siempre presente en la obra de Pinilla,  lleva  hasta el Puerto Viejo, siguiendo la calle Obispo Etxeandia para, más abajo, torcer a la izquierda e ir llegando. Este camino ofrece una de las entradas más bonitas a este lugar tan encantador y singular que es el Puerto Viejo. Por esa entrada aún queda un caserío, la cárcel, la plaza, la Etxetxu …

Sus gentes
La primera mención  a este rincón de Algorta aparece en Las ciegas hormigas,1960. Pero no como Puerto Viejo. “La medalla. Aquel día ganamos. Les sacamos más de tres cuerpos a los segundos. ¡La trainera del Puerto de Algorta! Bogamos como fieras, con los torsos desnudos y sudorosos (…)”  

En el video que Tusquets editó con motivo de la publicación del libro de Pinilla “Antonio B. el rojo” hay un momento (Recuerdos y escenarios es el espacio que dedica a repasar algunas de sus vivencias) en el que recuerda el escritor: “Cuando yo era niño se consideraba un reducto muy diferenciado del resto de Getxo” que “eran entonces una raza aparte”, “con una personalidad muy especial”. “Eran pescadores o provenían de pescadores; amaban sus botes, la pesca…”

Y en el video Tu vista de Euskal Herria  cap3 (II), (2008)   habla de este rincón. “Era un espacio casi prohibido. Teníamos la idea de que aquí vivía una especie de raza distinta. No tenía nada que ver ni con los campesinos de Santa María de Getxo ni con la clase media de Algorta. Este era un mundo aparte en que mandaban las mujeres”

Y recuerda su infancia en el caserío Arrune y habla del actual parque de Usategi como la frontera entre los territorios del Puerto Viejo y el territorio del barrio del castillo. “Este era el límite de mi espacio infantil. Ahora tiene un aspecto más pacífico. Antiguamente era más salvaje. Aquí estaba nuestro campo de batalla. Esta era la frontera entre los dos territorios; el territorio del Puerto Viejo, donde había unas bandas de chavales y el territorio de la parte del castillo, que es la parte de Arrigúnaga, que ahí también había otra banda de chavales a la que yo pertenecía. De vez en cuando, cuando se nos calentaban los cascos, subíamos a esta frontera a darnos de pedradas “y “cuando nos liábamos a pedradas con la banda del Puerto Viejo, al separarnos, lo único que deseábamos era volver a empezar” (136)

Ya en la novela que le publicó Destino en 1969 En el tiempo de los tallos verdes” aparece la mención al Puerto Viejo y las peleas “a pedradas” entre las pandillas de chicos del barrio del castillo, al que él pertenecía – el caserío Arrune estaba al lado mismo- y los chicos del puerto.

“Ellos eran peores que nosotros. Si los del Puerto Viejo hacían preso a uno de los nuestros, se lo llevaban y le daban tormento. Eso nos hacía estremecer”.

Y unos cuantos años más tarde, tantos como 43, vuelve a poner sus recuerdos en boca del futbolista Souto Menaya “Por aquí andaba yo de chaval (el está en la playa de Arrigúnaga) a pedradas con los del Puerto Viejo” en Aquella edad…,(210)  en esta novela dedicada al Athletic de sus amores.

“Era una pandilla del Puerto Viejo (los que se bañaban desnudos por la noche), los del barrio del castillo nunca nos mezclábamos con ellos, nunca me bañé desnudo”. Habla Roque Altube, del caserío Altubena, próximo a la playa, en Verdes valles.

Las gentes de nuestro PUERTO VIEJO son así, aunque no lo llamo mal genio sino brío natural, trapío” … Habla Sancho. (El cementerio…,113)

“Ese pelo ensortijado de dos de ellos me reafirmó en lo que siempre había pensado: que en el Puerto Viejo había más gente con el pelo así que en otros sitios” (Las cenizas… , 38)

Lugares ...
 Efrén manda arrojar  los 8 cadáveres de sus fox-hound que él había asesinado a “las peñas marinas de Kantarepe, a espaldas del Puerto Viejo, desagüe de alcantarillas” (Son los 8 perros de raza con los que iba a Inglaterra a la caza del zorro, que  provocaron la muerte de su tercer hijo,  de nombre Rómulo, al derribar un gran candelabro con velas encendidas abrasándolo al incendiarse alfombras y cortinas” en el Galeón. (Los cuerpos.., 327)

 “A primera hora de la tarde, don Eulogio del Pesebre del Niño Jesús llegó al Puerto Viejo y le hicieron sitio en el banco de los bajos del Ayuntamiento”, la Etxetxu,  y les explica que él escribió la cifra que suponía que Ella ganara la concesión de La Venta, al pujar un real más que Zacarías Ermo en la adjudicación de la gestión de la taberna (La tierra …, 92)

El calderetero Jesús Ponposo que vivía en una “minúscula casita del Puerto Viejo” y que recién  retirado de su oficio en los barcos, es llamado por Efrén para trabajar en el buque César, reflotado  después de haber encallado en La Galea. Y “(…) regresó a su verdadero amor. No aceptó ningún aumento de sueldo. Así son los caldereteros” (La tierra …,692)

“Su padre ( el de Souto Menaya), Cecilio, tenía un bote que había comprado “por cuatro perras” y salía cada madrugada  del Puerto Viejo de Algorta “ y regresaba a media mañana con julias, cabrachos, mojarras y jibiones, que vendía en la playa a las pescateras” (Aquella edad…13)

Personajes de sus novelas…
Benito Muro y su mujer Cipriana. Benito, presente en Verdes  valles... es el “traidor” que pasa a los sublevados del 36 los planos de las fortificaciones que configuraban El Cinturón de Hierro de Bilbao. Alcalde falangista de Getxo después de la guerra. pero nacido y habitante durante años del Puerto Viejo, aunque se fuera a vivir a la zona de los ricachos.Benito Muro vive en un chalet de Neguri abandonado por un industrial nacionalista huído” ,) Quince años. Personaje presente también, como alcalde falangista, en La higuera.

Y ¡cómo no!, Koldobike, la secretaria del librero Sancho Bordaberri, de los Ibaiceta del Puerto Viejo que aparece por primera vez en Solo un muerto más y seguirá en las  siguientes como ayudante de Sancho/Samuel, el librero metido a investigador


martes, 23 de agosto de 2016

La escuela de Don Manuel, el maestro





La vieja escuela era un edificio bajo, de una sola planta, cuyas ventanas delanteras daban al patio de recreo, al que los niños salíamos a distintas horas que las chicas” (La tierra convulsa, 551)

A pocos metros del cruce de Cuatro Caminos, en la avenida San Martín, está el colegio público Juan Bautista Zabala. El nombre del colegio lo recibe por ser ese hombre de negocios bilbaíno, de padres algorteños, el que patrocinó su  construcción.
Fue inaugurado en 1911. En 1931-32 había dos clases de niños y dos de niñas. Fue derribado en 1965 para construirse el actual edificio.

Esta es, en la obra de Pinilla, la escuela de niños y niñas. 
“El edificio era cuadrado, con forma de cajón (…) Se accedía cruzando el patio de recreo, al que las chicas salían a horas distintas de los chicos” .  Y al patio de recreo se accedía a través de “la pequeña  puerta de verja que separaba el patio de la acera” (Quince años)  

Aquí es donde dan clases D. Manuel Goenaga y la Señorita Mercedes Azkorra. Además de compartir espacio y trabajo en el mismo edificio, los dos mantienen una relación de noviazgo permanente, a pesar de las rupturas, encuentros y desencuentros, hasta el día que deciden casarse. Pero hasta en ese mismo día, las vacilaciones de D. Manuel dan al traste con la boda. En la Iglesia de San Baskardo dirá NO a la pregunta del cura si acepta a la Señorita Mercedes por esposa.

Personaje omnipresente en la obra de Pinilla, este maestro  se mueve entre la fe nacionalista y el racionalismo.  Con él Asier, o sea, Ramiro Pinilla, ha mantenido un diálogo constante a través de sus obras , desde En el tiempo de los tallos verdes y, posteriormente, el cuento Recuerda, oh recuerda, para continuar  en Quince años y Huesos, hasta llegar a Verdes valles, colinas rojas, donde la voz de Asier es el contrapunto a la visión histórica y social de su antiguo maestro.

Maestro que lo había ido formando sin dogmatismos o fanatismos “lo más abundante que yo recibía de él era a través de sus palabras, aquella iniciación que me marcaría sin cegarme, que propiciaba mis propias rumias” (Las cenizas del hierro, 13)

Voces abertzales acusaban a Pinilla de antinacionalismo. El, a su vez, se definía como anacionalista, pero siempre contrario a “los delirios de patria y religión”, pero tratando de entender al otro “y a través de personajes, muestro respeto” hacia las ideas del otro.

Y así se manifestaba sobre Don Manuel.
“Uno de los personajes más queridos por mí es D Manuel, el maestro, un nacionalisa integral. Un individuo que no puede dejar de ser nacionalista pero entiende los errores del nacionalismo…; no es un ferviente nacionalista con una fe de carbonero y, a veces, cuando dialoga con Asier, el anarquista de izquierdas, y le pone en bretes con puntos históricos que no pueden ser rebatidos, pues sufre”

Durante 30 años, estuvo Ramiro Pinilla manteniendo el diálogo con él. 


(Los datos sobre la escuela están sacados de Memorias de Getxo; getxosarri.blogspot)




sábado, 23 de julio de 2016

Bajo la sombra de LA HIGUERA. La cadena (calle Sarrikobaso)




“La esperé en la Cadena- siempre se llamó La Cadena (en tiempos hubo una para que las aldeanas ataran su burro.) al trozo de la carretera general que atravesaba Algorta, pero Franco la bautizó Avenida del Ejército, que fue por donde entró el suyo- en la boca del callejón de su casa . Llegó cuando bajaban las barreras (...). Pasó el tren y la tuve a mi lado”  (Habla Asier refiriéndose a la maestra, la Señorita Mercedes)



“Un 18 de julio con banderas españolas en el Puerto Viejo” Esta era el titular del artículo donde se explicaba el rodaje de escenas de la película que Ana Murugarren va a dirigir sobre la novela de Ramiro Pinilla LA HIGUERA. Lo leí en El Correo del 18 de este mes. Dos buenas amigas, Marifer, de Bilbao y Anabel, de Getxo,  me habían enviado el link.

Aquí en el Puerto Viejo vivía Benito Muro, el alcalde falangista, presente en varias de sus novelas. Pero hay otro personaje, presente también en varias, que tiene su papel en LA HIGUERA. Es la señorita Mercedas

Cuando hacemos la ruta literaria de ese Getxo de Pinilla nos vamos, desde la Avenida Algorta, a la Cadena, en la calle Sarrikobaso. Y ahí, muy cerquita, a mano izquierda, hay una casa en la que, algún vecino mayor recuerda, había, hace años, una fábrica de hielo. Aquí el escritor sitúa la casa de la Señorita Mercedes, la maestra de niñas. Y es aquí cuando hablamos brevemente de la novela. (Las tierras próximas al  Instituto Caro Baroja, donde estaría aquel falangista asesino, durante años, vigilando la higuera, quedan un poco a desmano de esta ruta)

 “La Srta Mercedes siempre había vivido a dos pasos de las barras del ferrocarril, en una casita en cuyo bajo tuvo su padre la pequeña fábrica de hielo y gaseosas hasta los primeros años cincuenta”. (I,471)

Lo que ahora son pisos, bloques, casas, plazas y calles a lo largo de la calle Sarrikobaso y calles adyacentes antes eran campos y algún caserío. Para entrar en la población las baserritarras, que iban a vender sus productos, tenían que pagar unos arbitrios o impuestos municipales. Y ahí había una cadena, donde “las aldeanas ataban su burro”.

Cuando Algorta fue creciendo ese punto fue un lugar de paso a nivel. El tren que venía desde Bilbao pasaba por ahí. Posteriormente la lucha popular consiguió que se la vía soterrara. Y ahora pasa por ahí el metro que une con de Bilbao.

Personaje secundario importante (es la eterna novia del maestro Don Manuel) en Verdes Valles, Pinilla la retoma como narradora (introducción y epílogo) en la novela.

Mercedes Azkorra inicia el relato. Ha ido de excursión con las niñas de la escuela a la vega del Fadura, uno de los lugares donde iba los jueves por la tarde por la cantidad reptiles y anfibios que había: zapaburus, ranas y sapos, lagartijas y lagartos, salamandras, culebras y sirones... Y es en ese escenario lúdico y relajante  es donde la maestra comienza a conocer la realidad de la tragedia familiar de una de sus niñas, cuando la alumna Karmele García dice: “Yo vivía en esa casa”. ¿Qué había pasado? Unos falangistas de Getxo habían matado a su padre, maestro, y a un hermano de 16 años. Ahora la casa estaba habitada por el delator, Joseba Ermo, de los Ermo de La Venta.

Mientras va durando la excursión le van viniendo a la Señorita Mercedes a la mente los padres o familiares de niños y niñas de la escuela asesinados por los sublevados. Y allá cerca, en  la vega,  ven a un  hombre que, sentado en una silla parece estar con la mirada fija en un palo que surge de la tierra. Es el esqueje de la higuera que un hermanito de Karmele ha plantado en el lugar donde están enterrados el padre y el hermano asesinados. El propio hermanito los había enterrado ahí.

No se sabía mucho de ese hombre. Alguien le llamará “Txomindebarra” – porque es como el trébol que se trajo de Alemania al importar una especie de patata que se engancha al suelo-; otros lo llamarán “Chumbo” – por defender los higos de la higuera de los robones-.

Ese hombre, de nombre Rogelio Cerón, era uno de los falangistas que participó en el asesinato y que ahora está protegiendo el esqueje que al paso de los años se convertirá en higuera. Lo está protegiendo ¿como signo de arrepentimiento? La parte central de la novela se mueve en torno a él.

No se sabía mucho de él. Corrían rumores, se decían chismes, se sospechaban cosas... Mercedes lo cuenta como expectadora. Nada se sabe del porqué de su permanencia durante “30 años cuidando de aquella higuera”.  A pesar de muchos intentos de personas próximas a él (amigos falangistas, una novia …) para sacarle de su enclaustramiento, nadie lo había conseguido.

El árbol, la higuera, le daba protección a él y no al revés. Esta es la conclusión a la que la gente de Algorta llegó, según comentario de  la Señorita Mercedes.




jueves, 23 de junio de 2016

Pinilla en los 70... Libropueblo-Herriliburu (y 2)


Si uno va a la biblioteca de San Nicolás, en Algorta, y pregunta a María, la bibliotecaria, por la localización de los libros o publicaciones de autores locales, ella te indicará que están en el piso superior, al final de un largo pasillo. Pasillo por el que hay que pasar con cautela para no darse un cabezazo con las  vigas inclinadas del techo; y, al final, uno encuentra ejemplares de libros de esta singular aventura editorial de Ramiro Pinilla.

En una de las solapas de alguno de estos libros o en sus páginas finales está escrito el ideario




y , debajo, las cuentas del coste de cada título




Luchador Ramiro Pinilla, además de en la escritura, por una sociedad más justa, ésta fue una forma de búsqueda de nuevas fórmulas de renovación en un momento, que se suponía, de cambio político y social  Era el momento político de la transición.

Esta es la lista de los títulos publicados por LIBROPUEBLO entre 1978 y 1986:
1.    Proceso, anatematización y quema de una bruja en un ensayo general (Teatro) Ramiro Pinilla y J. J. Rapha Bilbao.
2.    La gran guerra de Doña Toda (Novela) Ramiro Pinilla.
3.    Mi dimensión (Poesía) Javier Urquijo.
4.    Clementina Bragamonte, alcahueta y martir (Novela) J.J. Rapha Bilbao.
5.    Andanzas de Txiki Baskardo (Relatos) Ramiro Pinilla.
6.    Cuentos contra la suciedad (Relato) Varios autores.
7.    Poemas para sirena (Poesía) Jalh.
8.    Seno (Novela) Ramiro Pinilla.
9.    Doña Anita de Gon-ber (Novela) J.J. Rapha Bilbao.
10.  ¡Recuerda, oh, recuerda! (Relatos) Ramiro Pinilla
11.  Etxekoandre, ¿cómo te sientes? (Poesía) Gloria Soriano.
12.  Kongobaltza Huevosblancos (Novela) J.J. Rapha Bilbao.
13.  Verdes valles, colinas rojas Vol. I (Novela) Ramiro Pinilla (Editado años más tarde por Tusquets Editores).


  

(Esta Información sobre la lista de títulos  está copiada del blog de Willy Uribe, Tengo sitio libre)

lunes, 23 de mayo de 2016

Pinilla en los 70… Libropueblo- Herriliburu (1)




“Me gusta mucho la libertad y eso de escribir un libro, editarlo de tu bolsillo y venderlo con tu persona en la calle me parecía el ciclo perfecto para un libro. Y se hizo así.”


“La solución al problema del libro”

 “Yo no he dejado de escribir en ningún momento. Mi situación (su adiós al gran circuito comercial de libros y el silencio sobre su obra) se debió en parte a un desajuste mío con los editores y la creación de Libropueblo. La intención era solucionar el problema del libro; dicho así parece demasiado.

 Libropueblo «no es la respuesta ideal al problema de la socialización del libro. No es más que un intento de denuncia. Sin dinero, sin medios, sin organización, tratamos de demostrar que los libros no tienen por qué ser tan caros. Todos sabemos que si el libro, en imprenta, cuesta cien pesetas, cuando llega al público ya se ha puesto en cuatrocientas. Con el valor de las trescientas pesetas de diferencia no se ha producido nada, pues en nada se ha mejorado el libro. Quisiéramos dejar bien claro que no estamos denunciando a editores, distribuidores o libreros, sino denunciando un sistema social de mercado que permite una mercantilización tan abusiva de un producto cultural ».

«Libropueblo es un intento de tratar al libro y a la cultura desde un enfoque distinto. Son dos nuestras metas: alcanzar un mayor estrechamiento entre el artista y el pueblo, en bien de la popularización de la cultura; y ofrecer a este pueblo libros no a precio de negocio, sino a precio de costo. Entendemos, pues, que la cultura no debe ser comerciable.»

«Todo escritor tiene legítimo derecho a cobrar y vivir de sus libros. Pero también, a exigir que estos libros se hallen al alcance del lector, de todos los lectores. Se trata de convertir la cultura en algo familiar. Y no sólo los libros, sino también los que los hacen. Más que profesión, el escribir debe ser comunicación (En Libropueblo cada autor paga de su bolsillo la edición de su obra, y se la lleva a casa, comprometiéndose a venderla en la calle en mesas conjuntas). Y a los precios actuales, el libro deja de ser comunicación».



Libropueblo “nació en (…) la transición española y la palabra libertad se escribía con mayúsculas, el salto de la dictadura a la libertad estaba próximo y eso al pueblo de izquierdas nos impulsaba a hacer algo. A mí se me ocurrió denunciar el precio abusivo de los libros y hacer que la cultura no fuera gratis pero si económica”

“Decidí no depender de ellos (los editores) y fundar con un socio (en 1978 funda con un amigo periodista y escritor, José Javier Rapha Bilbao, la editorial LIBRO PUEBLO/HERRILIBURU) una pequeñísima editorial en la que vendíamos los libros a precio de coste. Los distribuíamos por la calle, en mesas. Yo lo viví con una sensación de libertad toral, sin disgustos editoriales, aunque, naturalmente, sin beneficio económico” “Con cada unidad perdíamos un poco de dinero; de forma que cuanto más vendíamos más perdíamos”.

“Vivíamos la época del fin del franquismo y la transición, había euforia política de libertad y democracia. Cada escritor se comprometía a no ganar nada con el afán anarquista de entregar al pueblo su producto. Era una utopía.

“Ibamos a las plazas de los pueblos, en las fiestas, a vender en la calle. Y vendíamos mucho… No era un negocio. Mi amigo y yo vivíamos de otra cosa. Esto era un deporte. Mejor dicho, una denuncia. Además coincidió que era la época de la transición política. Había una gran expectación de que las cosas iban a ser distintas. Libropueblo era distinto. Encajó muy bien. La gente estaba ilusionada. Creía que con la libertad iba a venir todo”

Pero, excepto dos autores inéditos, no se acercó a Libropueblo nadie que tuviera la más mínima posibilidad de publicar en otro sitio. Fue una desilusión. Todo el mundo quería escribir, pero también ganar dinero. Después de siete años nos cansamos y lo dejamos: ya habíamos hecho nuestra contribución a la libertad”.


“No me arrepiento de haberlo hecho”
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 Las fotos me las ha cedido Rami Pinilla Imaz.

La palabras del escritor son un recorta y pega sacadas de entrevistas en El País (13-4-1979), revista Quimera (enero 2006) y revista 60 y más  (2009?), principalmente.