viernes, 28 de octubre de 2016

WALDEN, la casa de Ramiro Pinilla en el barrio de San Baskardo



...“siempre a través de esta ventana, siempre”. “He escrito Verdes Valles sin salir de este cuarto: todo ha sido imaginado”

La infancia le había pesado mucho a Ramiro Pinilla. Desde muy pequeño había estado veraneando en un caserío, el caserío Arrune, que estaba tocando a la playa de Arrigúnaga.

Cuando retornó a Bilbao y una vez  acabada la guerra civil la idea que no le abandonaba era retornar a Getxo. “En Getxo pasé mi infancia, veraneaba. Me atrae su naturaleza natural, sus playas, su mar. Humanamente, soy un enamorado de Getxo”.

En este barrio de Andra Mari (su barrio de San Baskardo) compró  una parcela de los terrenos que habían sido del caserío Uri. Un albañil y un peón y “cuatro duros” . Así es como fue construyéndole su casa mientras seguía trabajando de oficinista en la fábrica del gas, en Bilbao

En 1957 nos construimos una casita de campo en Getxo, Walden, en la que aún vivo hoy”. Esto lo escribía en  el año 1981 para el libro de la editorial Gran Enciclopedia Vasca, 100 vascos de proyección universal....

En la entrada que da al jardín y al huerto de la casa, en  la columna de la derecha que le da sostén a uno de los lados de una sencilla puerta de madera está el bloque rectangular de piedra  con el nombre grabado, WALDEN , como homenaje a H. D. Thoreau,. Lo mandó poner al albañil cuando estaban haciendo el muro exterior. Es el mismo todavía.

El premio Nadal de 1960 le sirvió para acabar  la casa y saldar deudas. Con esas 150 mil pesetas devolvió a un amigo de Bilbao 30.000 pesetas que le había prestado y  pagó la hipoteca de 50.000 pesetas de un banco; con el resto del premio, decía Pinilla que  pudo pagar algunas deudas que arrastraba.

Aquí llegó “para huir de todo”.  Ya venía con la idea de llevar una vida un tanto primitiva y en contacto con la naturaleza, defensor del anti consumismo y la vida simple. . “Para mí la tierra es volver a los orígenes de la humanidad cuando todos los hombres vivían de sus manos. Cuando era joven he vivido en Getxo de mis manos, de mi huertecito. Este volver al primitivismo lo he defendido siempre y lo he expuesto en las novelas”

 Cuando leyó a Thoreau, se reafirmó en esta idea de vida natural y sencilla. Pero además de la renuncia a la vida urbana, no sólo lo importante era  la casa solitaria, apartada… era importante la elección del lugar. Y el lugar, Getxo, le había escogido a él:.

 Y así durante muchos años vivió de lo que el huerto de alrededor de sucasa le daba y de la venta de huevos del gallinero que montó en un cobertizo detrás de la casa. Llegó a tener doscientas gallinas.

Trabajé de chupatintas en las oficinas de la fábrica de gas por las mañanas y por las tardes en una editorial infantil, FER, haciendo frases para cromos y por el estilo.   Pero en la fábrica me jubilaron muy anticipadamente, por un desprendimiento de retina, y porque tenía problemas en casa y todo eso. Me vine aquí y escribí biografías por encargo, una al mes, para sobrevivir. Y también he sido granjero, criaba gallinas y vendía huevos, y cultivaba de todo en la huerta”

Cuando la ves, notas que Pinilla no quería una casa con pretensiones, sino sencilla, como él.

Una puerta de madera en el pequeño muro de la calle da paso a unas losas que conducen hasta los tres escalones que acceden a un pequeño porche. Ahí está la puerta de entrada a la casa. Cuando entras, un pequeño pasillo te lleva inmediatamente, a la derecha, a una salita. Enfrente de la puerta está la mesa de trabajo, debajo de una ventana. La ventana por la que ha contemplado los verdes valles de Getxo “siempre a través de esta ventana, siempre”. “He escrito Verdes Valles sin salir de este cuarto: todo ha sido imaginado”

Pero  ha sido una labor dura la del escritor…Esa ventana, esa mesa y ese cuarto han sido los testigos de su lucha;  “después de 4 o 5 horas a lo sumo, el escritor, tras muchos tachones e infinidad de correcciones abandona la tarea pero eso sí, un folio al día es un triunfo”       “La labor de la escritura de solo un folio al día es muy dura, porque no sale casi nunca, hay que luchar mucho” 
“… y en cuanto acababa un capítulo, me iba a la fotocopiadora. Tenía un original en casa y la fotocopia la guardaba en el gallinero. Si se quema uno, queda el otro. Porque un buen día si va bien escribo un folio. Generalmente medio, y a veces nada o una línea

En junio de 1969  un entrevistador le preguntó: “¿Cómo es tu vida de escritor?”. Y le responde: “No tengo vida de escritor en el sentido que un albañil puede decir que tiene vida de albañil. Tengo que hacer equilibrios para proporcionarme 2 horas diarias en que poner unos ladrillos”

Desde siempre escribía con bolígrafo. Usaba bolígrafos Bic “de los de toda la vida” y de tinta azul, “la negra es más espesa” y papel grueso “para que la punta del Bic se hunda blandamente sobre la hoja”. Esto le permitía ver y leer lo que escribía. Porque Pinilla tuvo  desde los cuarenta años, problemas en la vista, “desprendimiento de retina”, que le produjeron  dificultad de visión. Dificultad sobre dificultad, pero cuando se es un escritor de raza…

En este pequeño cuarto fue gestando a lo largo de los años su mundo literario, en un único escenario, Getxo, creando ese mundo cerrado o novela infinita. 


viernes, 30 de septiembre de 2016

El Puerto Viejo en el Getxo de Pinilla …y en sus recuerdos


Hay varios itinerarios para acercarse al Puerto Viejo; desde el paseo de Ereaga, unos  y por el interior de  Algorta, otros. Uno  de éstos es el que desde Cuatro Caminos, el cruce siempre presente en la obra de Pinilla,  lleva  hasta el Puerto Viejo, siguiendo la calle Obispo Etxeandia para, más abajo, torcer a la izquierda e ir llegando. Este camino ofrece una de las entradas más bonitas a este lugar tan encantador y singular que es el Puerto Viejo. Por esa entrada aún queda un caserío, la cárcel, la plaza, la Etxetxu …

Sus gentes
La primera mención  a este rincón de Algorta aparece en Las ciegas hormigas,1960. Pero no como Puerto Viejo. “La medalla. Aquel día ganamos. Les sacamos más de tres cuerpos a los segundos. ¡La trainera del Puerto de Algorta! Bogamos como fieras, con los torsos desnudos y sudorosos (…)”  

En el video que Tusquets editó con motivo de la publicación del libro de Pinilla “Antonio B. el rojo” hay un momento (Recuerdos y escenarios es el espacio que dedica a repasar algunas de sus vivencias) en el que recuerda el escritor: “Cuando yo era niño se consideraba un reducto muy diferenciado del resto de Getxo” que “eran entonces una raza aparte”, “con una personalidad muy especial”. “Eran pescadores o provenían de pescadores; amaban sus botes, la pesca…”

Y en el video Tu vista de Euskal Herria  cap3 (II), (2008)   habla de este rincón. “Era un espacio casi prohibido. Teníamos la idea de que aquí vivía una especie de raza distinta. No tenía nada que ver ni con los campesinos de Santa María de Getxo ni con la clase media de Algorta. Este era un mundo aparte en que mandaban las mujeres”

Y recuerda su infancia en el caserío Arrune y habla del actual parque de Usategi como la frontera entre los territorios del Puerto Viejo y el territorio del barrio del castillo. “Este era el límite de mi espacio infantil. Ahora tiene un aspecto más pacífico. Antiguamente era más salvaje. Aquí estaba nuestro campo de batalla. Esta era la frontera entre los dos territorios; el territorio del Puerto Viejo, donde había unas bandas de chavales y el territorio de la parte del castillo, que es la parte de Arrigúnaga, que ahí también había otra banda de chavales a la que yo pertenecía. De vez en cuando, cuando se nos calentaban los cascos, subíamos a esta frontera a darnos de pedradas “y “cuando nos liábamos a pedradas con la banda del Puerto Viejo, al separarnos, lo único que deseábamos era volver a empezar” (136)

Ya en la novela que le publicó Destino en 1969 En el tiempo de los tallos verdes” aparece la mención al Puerto Viejo y las peleas “a pedradas” entre las pandillas de chicos del barrio del castillo, al que él pertenecía – el caserío Arrune estaba al lado mismo- y los chicos del puerto.

“Ellos eran peores que nosotros. Si los del Puerto Viejo hacían preso a uno de los nuestros, se lo llevaban y le daban tormento. Eso nos hacía estremecer”.

Y unos cuantos años más tarde, tantos como 43, vuelve a poner sus recuerdos en boca del futbolista Souto Menaya “Por aquí andaba yo de chaval (el está en la playa de Arrigúnaga) a pedradas con los del Puerto Viejo” en Aquella edad…,(210)  en esta novela dedicada al Athletic de sus amores.

“Era una pandilla del Puerto Viejo (los que se bañaban desnudos por la noche), los del barrio del castillo nunca nos mezclábamos con ellos, nunca me bañé desnudo”. Habla Roque Altube, del caserío Altubena, próximo a la playa, en Verdes valles.

Las gentes de nuestro PUERTO VIEJO son así, aunque no lo llamo mal genio sino brío natural, trapío” … Habla Sancho. (El cementerio…,113)

“Ese pelo ensortijado de dos de ellos me reafirmó en lo que siempre había pensado: que en el Puerto Viejo había más gente con el pelo así que en otros sitios” (Las cenizas… , 38)

Lugares ...
 Efrén manda arrojar  los 8 cadáveres de sus fox-hound que él había asesinado a “las peñas marinas de Kantarepe, a espaldas del Puerto Viejo, desagüe de alcantarillas” (Son los 8 perros de raza con los que iba a Inglaterra a la caza del zorro, que  provocaron la muerte de su tercer hijo,  de nombre Rómulo, al derribar un gran candelabro con velas encendidas abrasándolo al incendiarse alfombras y cortinas” en el Galeón. (Los cuerpos.., 327)

 “A primera hora de la tarde, don Eulogio del Pesebre del Niño Jesús llegó al Puerto Viejo y le hicieron sitio en el banco de los bajos del Ayuntamiento”, la Etxetxu,  y les explica que él escribió la cifra que suponía que Ella ganara la concesión de La Venta, al pujar un real más que Zacarías Ermo en la adjudicación de la gestión de la taberna (La tierra …, 92)

El calderetero Jesús Ponposo que vivía en una “minúscula casita del Puerto Viejo” y que recién  retirado de su oficio en los barcos, es llamado por Efrén para trabajar en el buque César, reflotado  después de haber encallado en La Galea. Y “(…) regresó a su verdadero amor. No aceptó ningún aumento de sueldo. Así son los caldereteros” (La tierra …,692)

“Su padre ( el de Souto Menaya), Cecilio, tenía un bote que había comprado “por cuatro perras” y salía cada madrugada  del Puerto Viejo de Algorta “ y regresaba a media mañana con julias, cabrachos, mojarras y jibiones, que vendía en la playa a las pescateras” (Aquella edad…13)

Personajes de sus novelas…
Benito Muro y su mujer Cipriana. Benito, presente en Verdes  valles... es el “traidor” que pasa a los sublevados del 36 los planos de las fortificaciones que configuraban El Cinturón de Hierro de Bilbao. Alcalde falangista de Getxo después de la guerra. pero nacido y habitante durante años del Puerto Viejo, aunque se fuera a vivir a la zona de los ricachos.Benito Muro vive en un chalet de Neguri abandonado por un industrial nacionalista huído” ,) Quince años. Personaje presente también, como alcalde falangista, en La higuera.

Y ¡cómo no!, Koldobike, la secretaria del librero Sancho Bordaberri, de los Ibaiceta del Puerto Viejo que aparece por primera vez en Solo un muerto más y seguirá en las  siguientes como ayudante de Sancho/Samuel, el librero metido a investigador


martes, 23 de agosto de 2016

La escuela de Don Manuel, el maestro





La vieja escuela era un edificio bajo, de una sola planta, cuyas ventanas delanteras daban al patio de recreo, al que los niños salíamos a distintas horas que las chicas” (La tierra convulsa, 551)

A pocos metros del cruce de Cuatro Caminos, en la avenida San Martín, está el colegio público Juan Bautista Zabala. El nombre del colegio lo recibe por ser ese hombre de negocios bilbaíno, de padres algorteños, el que patrocinó su  construcción.
Fue inaugurado en 1911. En 1931-32 había dos clases de niños y dos de niñas. Fue derribado en 1965 para construirse el actual edificio.

Esta es, en la obra de Pinilla, la escuela de niños y niñas. 
“El edificio era cuadrado, con forma de cajón (…) Se accedía cruzando el patio de recreo, al que las chicas salían a horas distintas de los chicos” .  Y al patio de recreo se accedía a través de “la pequeña  puerta de verja que separaba el patio de la acera” (Quince años)  

Aquí es donde dan clases D. Manuel Goenaga y la Señorita Mercedes Azkorra. Además de compartir espacio y trabajo en el mismo edificio, los dos mantienen una relación de noviazgo permanente, a pesar de las rupturas, encuentros y desencuentros, hasta el día que deciden casarse. Pero hasta en ese mismo día, las vacilaciones de D. Manuel dan al traste con la boda. En la Iglesia de San Baskardo dirá NO a la pregunta del cura si acepta a la Señorita Mercedes por esposa.

Personaje omnipresente en la obra de Pinilla, este maestro  se mueve entre la fe nacionalista y el racionalismo.  Con él Asier, o sea, Ramiro Pinilla, ha mantenido un diálogo constante a través de sus obras , desde En el tiempo de los tallos verdes y, posteriormente, el cuento Recuerda, oh recuerda, para continuar  en Quince años y Huesos, hasta llegar a Verdes valles, colinas rojas, donde la voz de Asier es el contrapunto a la visión histórica y social de su antiguo maestro.

Maestro que lo había ido formando sin dogmatismos o fanatismos “lo más abundante que yo recibía de él era a través de sus palabras, aquella iniciación que me marcaría sin cegarme, que propiciaba mis propias rumias” (Las cenizas del hierro, 13)

Voces abertzales acusaban a Pinilla de antinacionalismo. El, a su vez, se definía como anacionalista, pero siempre contrario a “los delirios de patria y religión”, pero tratando de entender al otro “y a través de personajes, muestro respeto” hacia las ideas del otro.

Y así se manifestaba sobre Don Manuel.
“Uno de los personajes más queridos por mí es D Manuel, el maestro, un nacionalisa integral. Un individuo que no puede dejar de ser nacionalista pero entiende los errores del nacionalismo…; no es un ferviente nacionalista con una fe de carbonero y, a veces, cuando dialoga con Asier, el anarquista de izquierdas, y le pone en bretes con puntos históricos que no pueden ser rebatidos, pues sufre”

Durante 30 años, estuvo Ramiro Pinilla manteniendo el diálogo con él. 


(Los datos sobre la escuela están sacados de Memorias de Getxo; getxosarri.blogspot)




sábado, 23 de julio de 2016

Bajo la sombra de LA HIGUERA. La cadena (calle Sarrikobaso)





“La señorita Mercedes siempre había vivido a dos pasos de las barras del ferrocarril, en una casita en cuyo bajo tuvo su padre la pequeña fábrica de hielo y gaseosas hasta los primeros años cincuenta”(La tierra convulsa, 471)

Cuando hacemos la ruta  del Getxo literario de Pinilla nos vamos desde la Avenida Algorta a la Cadena, en la calle Sarrikobaso. Y ahí, muy cerquita, a mano izquierda, hay una casa en la que, algún vecino mayor recuerda, había, hace años, una fábrica de hielo. Aquí el escritor sitúa la casa de la Señorita Mercedes, la maestra de niñas. Y es aquí cuando hablamos brevemente de esa novela. 

Lo que ahora son pisos, bloques, casas, plazas y calles a lo largo de la calle Sarrikobaso y calles adyacentes antes eran campos y algún caserío. Para entrar en la población las baserritarras, que iban a vender sus productos, tenían que pagar unos arbitrios o impuestos municipales. Y ahí había una cadena, donde “las aldeanas ataban su burro”.

 “La esperé en la Cadena- siempre se llamó La Cadena (en tiempos hubo una para que las aldeanas ataran su burro.) al trozo de la carretera general que atravesaba Algorta, pero Franco la bautizó Avenida del Ejército, que fue por donde entró el suyo- en la boca del callejón de su casa . Llegó cuando bajaban las barreras (...). Pasó el tren y la tuve a mi lado”  (Habla Asier refiriéndose a la maestra, la señorita Mercedes)

Personaje siempre presente (es la compañera de trabajo y novia del maestro Don Manuel, el maestro de niños) en las novelas de Ramiro Pinilla, el escritor la retoma como narradora en las primeras páginas y las últimas, a manera de introducción y epílogo, de la novela La higuera.

Así comienza su relato: “Fue la decisión municipal de expropiar aquel minúsculo terreno lo que volvió a poner de actualidad al hombrecillo de la cabaña. No lo habíamos olvidado…”.

Mercedes Azkorra, la señorita Mercedes, la maestra de niñas de la escuela de Algorta va desgranando recuerdos que durante muchos años había tenido guardados. Recuerdos sobre aquel “hombrecillo”, un falangista instalado en la vega de Fadura desde junio de 1937. Eran rumores que corrían; cosas que se decían, porque “no se sabía mucho de él” (22). “Dependíamos de observadores furtivos” (48), explica.

Algunos le llamaban Txominbedarra, nombre de un trébol rastrero. Mucho tiempo después otros le apodarían Chumbo porque defendía los higos. Se decía que le deberían gustar.

Había peregrinaciones, recibía visitas aquel solitario. La señorita  recuerda también sus conversaciones con don Manuel preguntándose el porqué de tanto movimiento de gente alrededor de aquella higuera y aquel hombre, y queriendo adivinar  qué es lo que se debía ocultar debajo de aquel árbol. Supieron que  alguien había recibido una brutal paliza por intentar rebuscar algo bajo ella. Múltiples interrogantes, que poco a poco, pensando, deduciendo, les parecía contestar.

El cuerpo principal de la novela es el relato de  Rogelio  Cerón, “el hombrecillo”.  Era uno de los falangistas que participó en el asesinato de un maestro y su hijo y que durante 30 años había estado cuidando de un esqueje que se transformó en higuera. 

En esta parte central del libro explica los pormenores de su vida en aquel paraje bajo el influjo, al principio, de la mirada de un niño de 10 años, y, después de su persistente presencia con el mensaje silencioso, así lo entendió Rogelio Cerón, de que defendiera lo que había debajo de la higuera.

La novela se publicó en el otoño de 2006. En España pasó desapercibida. Traducida al alemán, estuvo, en Alemania , en la lista de las 10 mejores novelas no autóctonas. 


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En una entrevista en 2004 con Ernesto Maruri decía Ramiro Pinilla, cuando la estaba escribiendo: “Empalma con la recuperación de la memoria histórica, los enterramientos... Es una visión de un suceso que no ocurrió pero que pudo haber ocurrido. En Getxo, asesinan a un maestro y a su hijo, y otro hijo... Prefiero no contar más. Es una idea muy concreta, casi cinematográfica. Es una higuera que crece sobre... No quiero decir más, por si alguien me copia”. (El subrayado es mío) 

No sé si esto fue una premonición de Pinilla de que en un futuro alguien haría una película basada en su libro o es que Ana Murugarren y Joaquín Trincado leyeron esta entrevista y picaron el anzuelo. Lo cierto es que el próximo día 24 se va a proyectar la película LA HIGUERA DE LOS BASTARDOS. Sobre ella, esto ha dicho la directora: "Es la película de la que más orgullosa estoy, creo que es lo mejor que he hecho" . (Diario de Navarra, 12 de setiembre de 2017).

El principio del rodaje había comenzado en el verano del año anterior. “Un 18 de julio con banderas españolas en el Puerto Viejo” Esta era el titular del artículo donde se explicaba el rodaje de escenas de la película que Ana Murugarren iba a dirigir sobre la novela de Ramiro Pinilla, La higuera

Lo leí en El Correo del 18 de aquel mes (18/07/2016). Dos buenas amigas, Marifer, de Bilbao y Anabel, de Getxo,  me habían enviado el link.

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Desde este pequeño blog damos la bienvenida y agradecimiento a BLOGMEDIA , que se ha unido a aquellos que estamos en la lucha para reivindicar y dar a conocer el valor literario de un autor muchas veces arrinconado: Ramiro Pinilla.








jueves, 23 de junio de 2016

Pinilla en los 70... Libropueblo-Herriliburu (y 2)


Si uno va a la biblioteca de San Nicolás, en Algorta, y pregunta a María, la bibliotecaria, por la localización de los libros o publicaciones de autores locales, ella te indicará que están en el piso superior, al final de un largo pasillo. Pasillo por el que hay que pasar con cautela para no darse un cabezazo con las  vigas inclinadas del techo; y, al final, uno encuentra ejemplares de libros de esta singular aventura editorial de Ramiro Pinilla.

En una de las solapas de alguno de estos libros o en sus páginas finales está escrito el ideario




y , debajo, las cuentas del coste de cada título




Luchador Ramiro Pinilla, además de en la escritura, por una sociedad más justa, ésta fue una forma de búsqueda de nuevas fórmulas de renovación en un momento, que se suponía, de cambio político y social  Era el momento político de la transición.

Esta es la lista de los títulos publicados por LIBROPUEBLO entre 1978 y 1986:
1.    Proceso, anatematización y quema de una bruja en un ensayo general (Teatro) Ramiro Pinilla y J. J. Rapha Bilbao.
2.    La gran guerra de Doña Toda (Novela) Ramiro Pinilla.
3.    Mi dimensión (Poesía) Javier Urquijo.
4.    Clementina Bragamonte, alcahueta y martir (Novela) J.J. Rapha Bilbao.
5.    Andanzas de Txiki Baskardo (Relatos) Ramiro Pinilla.
6.    Cuentos contra la suciedad (Relato) Varios autores.
7.    Poemas para sirena (Poesía) Jalh.
8.    Seno (Novela) Ramiro Pinilla.
9.    Doña Anita de Gon-ber (Novela) J.J. Rapha Bilbao.
10.  ¡Recuerda, oh, recuerda! (Relatos) Ramiro Pinilla
11.  Etxekoandre, ¿cómo te sientes? (Poesía) Gloria Soriano.
12.  Kongobaltza Huevosblancos (Novela) J.J. Rapha Bilbao.
13.  Verdes valles, colinas rojas Vol. I (Novela) Ramiro Pinilla (Editado años más tarde por Tusquets Editores).


  

(Esta Información sobre la lista de títulos  está copiada del blog de Willy Uribe, Tengo sitio libre)

lunes, 23 de mayo de 2016

Pinilla en los 70… Libropueblo- Herriliburu (1)




“Me gusta mucho la libertad y eso de escribir un libro, editarlo de tu bolsillo y venderlo con tu persona en la calle me parecía el ciclo perfecto para un libro. Y se hizo así.”


“La solución al problema del libro”

 “Yo no he dejado de escribir en ningún momento. Mi situación (su adiós al gran circuito comercial de libros y el silencio sobre su obra) se debió en parte a un desajuste mío con los editores y la creación de Libropueblo. La intención era solucionar el problema del libro; dicho así parece demasiado.

 Libropueblo «no es la respuesta ideal al problema de la socialización del libro. No es más que un intento de denuncia. Sin dinero, sin medios, sin organización, tratamos de demostrar que los libros no tienen por qué ser tan caros. Todos sabemos que si el libro, en imprenta, cuesta cien pesetas, cuando llega al público ya se ha puesto en cuatrocientas. Con el valor de las trescientas pesetas de diferencia no se ha producido nada, pues en nada se ha mejorado el libro. Quisiéramos dejar bien claro que no estamos denunciando a editores, distribuidores o libreros, sino denunciando un sistema social de mercado que permite una mercantilización tan abusiva de un producto cultural ».

«Libropueblo es un intento de tratar al libro y a la cultura desde un enfoque distinto. Son dos nuestras metas: alcanzar un mayor estrechamiento entre el artista y el pueblo, en bien de la popularización de la cultura; y ofrecer a este pueblo libros no a precio de negocio, sino a precio de costo. Entendemos, pues, que la cultura no debe ser comerciable.»

«Todo escritor tiene legítimo derecho a cobrar y vivir de sus libros. Pero también, a exigir que estos libros se hallen al alcance del lector, de todos los lectores. Se trata de convertir la cultura en algo familiar. Y no sólo los libros, sino también los que los hacen. Más que profesión, el escribir debe ser comunicación (En Libropueblo cada autor paga de su bolsillo la edición de su obra, y se la lleva a casa, comprometiéndose a venderla en la calle en mesas conjuntas). Y a los precios actuales, el libro deja de ser comunicación».



Libropueblo “nació en (…) la transición española y la palabra libertad se escribía con mayúsculas, el salto de la dictadura a la libertad estaba próximo y eso al pueblo de izquierdas nos impulsaba a hacer algo. A mí se me ocurrió denunciar el precio abusivo de los libros y hacer que la cultura no fuera gratis pero si económica”

“Decidí no depender de ellos (los editores) y fundar con un socio (en 1978 funda con un amigo periodista y escritor, José Javier Rapha Bilbao, la editorial LIBRO PUEBLO/HERRILIBURU) una pequeñísima editorial en la que vendíamos los libros a precio de coste. Los distribuíamos por la calle, en mesas. Yo lo viví con una sensación de libertad toral, sin disgustos editoriales, aunque, naturalmente, sin beneficio económico” “Con cada unidad perdíamos un poco de dinero; de forma que cuanto más vendíamos más perdíamos”.

“Vivíamos la época del fin del franquismo y la transición, había euforia política de libertad y democracia. Cada escritor se comprometía a no ganar nada con el afán anarquista de entregar al pueblo su producto. Era una utopía.

“Ibamos a las plazas de los pueblos, en las fiestas, a vender en la calle. Y vendíamos mucho… No era un negocio. Mi amigo y yo vivíamos de otra cosa. Esto era un deporte. Mejor dicho, una denuncia. Además coincidió que era la época de la transición política. Había una gran expectación de que las cosas iban a ser distintas. Libropueblo era distinto. Encajó muy bien. La gente estaba ilusionada. Creía que con la libertad iba a venir todo”

Pero, excepto dos autores inéditos, no se acercó a Libropueblo nadie que tuviera la más mínima posibilidad de publicar en otro sitio. Fue una desilusión. Todo el mundo quería escribir, pero también ganar dinero. Después de siete años nos cansamos y lo dejamos: ya habíamos hecho nuestra contribución a la libertad”.


“No me arrepiento de haberlo hecho”
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 Las fotos me las ha cedido Rami Pinilla Imaz.

La palabras del escritor son un recorta y pega sacadas de entrevistas en El País (13-4-1979), revista Quimera (enero 2006) y revista 60 y más  (2009?), principalmente.

sábado, 23 de abril de 2016

... y luego, el olvido y la marginación.



...se me ha ignorado, yo creo que inocentemente. No me he sentido perseguido. He disfrutado mucho de mi silencio, de mi soledad, de mi paz.


 Pasaron  33 años en aquella “marginación voluntaria” que inició a principios de los 70; marginación explicada en las dos entradas anteriores del blog.

Y Ramiro Pinilla decidió salir de ella. “Me dije: bueno, ya es hora de ponerme en contacto con una editorial decente…Primero envié el libro a Espasa y me lo devolvió; ignoro si lo leyó. Después, Fernando Aramburu (…) me puso en contacto con Tusquets. No tenía nada claro que se animase nadie a publicarlo”.

Salió de este larguísimo exilio literario de la mano de la editorial Tusquets, con la publicación en octubre de 2004, del primer volumen de la trilogía Verdes valles colinas roja, La tierra convulsa.

Muy poco antes de la publicación del citado volumen, el 6 de setiembre de 2004, a punto de cumplir 81 años, Ernesto Maruri le hizo una entrevista. El título: YO NO HE EXISTIDO. 

 Entre otras muchas preguntas, Ernesto Maruri habla con él sobre estos largos años de aislamiento. ( El subrayado y las frases en negrita son míos) 

E M -En los años noventa, se publican tus dos últimos libros, espléndidas novelas cortas, Quince años y Huesos, situadas en la guerra civil y en la posguerra. Aparecen en editoriales pequeñas. Casi nadie se entera. ¿Por qué?
R P -Era gente amiga. Yo había salido muy escaldado de las malas relaciones con los editores, no solamente con Planeta y Destino. No quería empezar de nuevo la guerra de enviar un original. Para evitar esto, como me gusta mucho la tranquilidad, entregaba la novela a alguien próximo, aun sabiendo que no iba a tener ningún eco. Me gusta mucho la paz y la libertad, y era una forma de mantenerlas.

E M -Se ha visto con los niños que el peor maltrato no es el desprecio ni la amenaza ni el golpe, sino la ignorancia por parte de los padres, ser tratados como si no existieran. Es lo que deja mayores secuelas. Como escritor, es lo que te ha pasado.
R P -Sí, lo he vivido, pero no lo he sufrido. Yo no olvidaré que he sido olvidado y marginado durante 30 años. He sido olvidado por editoriales, críticos, lectores, escritores. Todo el mundo literario me ha olvidado. Yo tenía libros escritos. No he sufrido porque lo he elegido yo. Ha sido un rechazo muy duro. No debo a nadie el haber escrito Verdes valles colinas rojas. Son 18 años de trabajo. Me lo debo a mí mismo. Ese esfuerzo solitario seguirá de aquí en adelante. Mi figura como escritor solitario la mantendré. No me estoy expresando bien. Me he metido en un lío con la idea. Quiero decir que no lo olvidaré. Tengo una pequeña deuda pendiente con el mundo literario e intelectual.

E M -¿Lo vives con rencor?
R P -No, en absoluto. Sentiría odio si lo hubiera sufrido, pero no lo he sufrido, lo he elegido yo, he estado muy a gusto. Pero ha habido una pequeña injusticia por parte de muchos. Es irremediable. Es un hecho natural que ha ocurrido. ¿Consecuencias? Que yo seguiré siendo el olvidado. Espero no aceptar de la sociedad cosas que me puedan venir ahora. Ha sido un esfuerzo totalmente personal, mío. Ninguna ayuda moral ni económica. Me consideraría traidor a mí mismo si yo ahora cediera este esfuerzo a la sociedad. Con la sociedad no tengo que compartir nada. Es un esfuerzo muy personal y muy agradable, en silencio, soledad y libertad. Pero no ha habido palabras de estímulo. Casi nunca he sido nombrado. Yo no he existido. Esto puede hundir a una persona más débil que yo.

A partir de su reaparición en Tusquets, una editorial de gran alcance comercial, le vinieron reconocimientos de su valía literaria y varios premios. Los premios, según donde se cuecen, caso Planeta, pueden no ser símbolos de talla literaria. O tal vez sí, son indicativos de  valía, cuando vienen de la crítica (Nacional de Narrativa en 2006) o de instituciones (Nacional de Euskadi de novela en castellano en 2005 y 2013; premio Lan Onari del Gobierno vasco en 2012, o de  la Asociación de Libreros de Vizcaya, -premio "Farolillo de papel" 2012 a los escritores que más han gustado al público vizcaíno-.

Ante los premios solía decir con socarronería: “Como soy ya viejo, parece que los dan antes de morir. Pero no saben que ahora los viejos tenemos una vida larga”

Han pasado 10 años entre la entrevista anterior de 2004 y la que se le hace en el programa ENTRADA LIBRE de EITB, emitido en julio de 2014. Ramiro Pinilla tiene 90 años. La entrevistadora con la novela premiada Aquella edad inolvidable en sus manos, le pregunta:

-          - ¿Te parece que los reconocimientos te han llegado tarde?
-          - Sí, pero no echo la culpa a nadie. En todo caso a mí mismo, por mi trayectoria. En cierto modo lo he elegido así. De modo inconsciente; así han venido las cosas. Pero no echo la culpa a nadie

Así, sereno y firme, discreto y humilde. Este era el Ramiro Pinilla  que conocimos y del que hemos de destacar su gran talla como escritor, a pesar del largo silencio que sobre él sigue existiendo en el  mundo de la crítica literaria.

Y es alegría para sus lectores y justicia para él que se vayan haciendo estudios  de su obra, como los incluídos en el reciente libro El mundo entero se llama Arrigúnaga, del que hicimos mención en una entrada anterior.






miércoles, 23 de marzo de 2016

El largo adiós de Pinilla en los 70… (y II)

              Pinilla hablando con un actor de la película. Al fondo, el barco de pega del decorado


En el mismo año 71, del mismo modo que con la editorial Planeta también con la editorial Destino, la promotora de los premios Nadal, que desde 1944 se concedían anualmente, tuvo Ramiro Pinilla “otra desatención”, en palabras suyas.

Un director alemán de cine quería  llevar la trama de la novela “Las ciegas hormigas”, con la que había ganado el premio Nadal 1960, a la televisión. El escritor se oponía porque la editorial le había ofrecido 15.000 pesetas. Una miseria, una burla, decía él.

Parecía que la editorial había respetado el rechazo del escritor “pero al cabo de unos meses llaman al timbre de mi casa y cuando abro, me encuentro a un director de una televisión alemana con todo el equipo de filmación diciendo que viene a hacer mi película”. Cuando Pinilla les dijo que no sabía nada, aquel director alemán, contaba Pinilla, no se lo podía creer. El escritor  se puso en contacto con la editorial y esta fue la respuesta: “No se  preocupe Pinilla, todo está en regla. Sólo entonces, explicaba el autor, me enviaron 100.00 pesetas. ¿Poco? ¿Mucho? Lo indignante era lo otro, el desprecio al autor”.

Muchas veces nos hemos preguntado sobre esa película; si habría forma de recuperarla y verla. Hay algunas fotografías del escritor con el director y actores, pero nada más. “Ignoro qué producto salió de aquel rodaje de 1971. No lo he visto nunca”.

Pero es que además, el editor había vendido los derechos de publicación de su novela en Alemania sin que Pinilla se enterase.

Este “desprecio al autor” venía de lejos, de 1961.  Con la editorial barcelonesa Destino, Pinilla había firmado un contrato que  lo calificaba de leonino. El no había leído los términos del escrito. Lo que quería era firmar y cobrar las 150.000 pesetas del premio, con las que pagaría las deudas contraídas por la construcción de su casa en Getxo. Entre las cláusulas había una que “decía que el editor sería dueño de la obra mientras en su almacén quedaran cien ejemplares. Era la posesión de ella de por vida” , explicaba Pinilla.

Y así fue durante muchos años, hasta que el editor de la Tusquets “negoció el rescate”. “Antonio López Lamadrid, que ha fallecido hace poco (2009), me dijo que quería recuperarla; si no es por ellos, hoy estaría secuestrada y de por vida”. Y así es como en enero de 2010, casi 50 años después, apareció en las librerías esta extraordinaria novela que, a pesar del paso del tiempo,  sigue sin  resentirse en su escritura.
Entre otras deslealtades o “desatenciones” de la editorial Destino explicaba Pinilla que su novela “se había traducido a 14 idiomas y yo sin enterarme. Todo por encima de mí. El autor no era nadie, no podía gestionar nada”.

Hasta aquí el maltrato que sufrió con estas dos grandes editoriales PLANETA y DESTINO que le decidieron a romper con ese mundo comercial, de gran distribución, del libro.

Pero había otra razón profunda, interior, que le empujó a este largo adiós, a su  salida del circuito comercial de los libros e inicio del largo exilio voluntario.

Y esta razón fue su ansia de libertad. “Yo tenía muy claro que para escribir libremente tenía que evadirme de los circuitos comerciales. Mi literatura es libre. Nadie me ha encargado un libro; nadie me ha pedido que quite esto o lo otro”.

 Y es entonces cuando comienza su alejamiento, su voluntaria exclusión; pero no su lucha diaria por escribir, para publicar en editoriales minoritarias que nadie recuerda  pero que le mantuvieron vivo para la escritura: Marte, Ediciones Del centro, Luis Haranburu editor, Birmingham, Los libros de la Pérgola… Hasta que con su amigo periodista Rapha Bilbao se decide a editar sus propios libros. Nace la editorial Libropueblo/herriliburu. (De esta editorial hablaremos en otra entrada)

Durante este largo adiós escribe una serie de novelas que serán el germen de su trilogía Verdes valles, colinas rojas . Estas son Recuerda, oh recuerda (1974), novela considerada por Pinilla como el embrión de Verdes Valles y  la que más le gustaba; El salto (1975) Primeras historias de la guerra interminable (1977); La gran guerra de Dª Toda (1978); Las andanzas de Txiqui Baskardo (1980); Quince años (1990); Huesos (1997). En 1986 se había publicado un libro con el título Verdes valles. Fue el último libro publicado en su editorial. “Mi idea fue pulsar en un grupo de amigos cómo sonaba ese libro, cuando sólo tenía 700 folios”.

Y por si no fuera suficiente en escribir sus propias novelas crea iniciativas para fomentar la pasión por la escritura que llevaba tan adentro. Será el promotor de la edición de una revista literaria en Getxo llamada Galea (http://getxoterritoriopinilla.blogspot.com.es/2015/10/un-ano-despues-topaketaencuentro.html)
 y la creación de un taller de escritura en Algorta que duró, con él, más de 35 años. (http://getxoterritoriopinilla.blogspot.com.es/2014/12/el-taller-literario-de-pinilla.html )

Sale de este largo exilio literario de la mano de la editorial Tusquets con la publicación en 2004, del primer volumen de la trilogía Verdes valles, colinas rojas, que es cuando decide salir de esa “marginación voluntaria”.


martes, 23 de febrero de 2016

El largo adiós de Pinilla en los 70… (I)


                   ...  su novela “Seno” tardó cinco meses en ser publicada. 
                      “Ya nadie se acordaba de ella – solía decir Pinilla- Total,  que nació muerta


“No quiero seguir escribiendo, dependiendo de los editores, de sus humores, de sus malos modos “

Y se marchó. Fue un largo adiós a las grandes editoriales  y un aislamiento  posterior causado, pero no sólo por ellos, por los desengaños, los maltratos sufridos con dos de ellas, Planeta y Destino. Fue en los inicios de la década de los setenta. Esta entrada va sobre Planeta.

En octubre de 1971 con su novela  “Seno” y bajo seudónimo de José Antonio  Zamurruza, un personaje de la novela, fue finalista del premio “Planeta” 1971. El ganador, por 3 votos contra 2, fue un hombre de “la casa”, J.Mª Gironella, cuyo título de presentación de su novela al premio fue La guerra nueva, pero que fue publicada con el título Condenados a vivir.

Pero hay varias sombras alrededor de este premio.

Un periodista del diario El Noticiero Universal de Barcelona (16 de octubre) explica algo que no deja  de ser raro. “Alguien dio la voz de que, contra todo pronóstico, el ganador iba a ser  Ramiro Pinilla, autor de “Seno”. Y el señor Pinilla, que ocupaba una mesa junto con su hija en el salón principal del Ritz fue abordado por no pocos informadores y fotógrafos. Tanto se le entrevistó que el señor Pinilla y su hija llegaron a creer por unos minutos que  la novela Seno había ganado”. La desilusión de padre e hija, al conocerse el ganador, fue enorme.

El pronóstico era que el ganador iba a ser el que fue, Gironella. Pero ¿quién fue el que dio el nombre de Pinilla como ganador y informadores y fotógrafos fueron a abordarle? Alguien importante o muy creíble debió ser para hacer que “no pocos” de la prensa  se lo creyeran… Esta es una.

Y ¿el señor Lara? Por si no hubiera suficientes anécdotas que hablan de su manipulación, cinismo  y partidismo en la concesión del premio de su editorial, aquí va otra.

En el  Diario de Barcelona del 16 octubre el periodista comenta “… de él (de Pinilla) dijo el editor  que podía haber sido el ganador del Planeta si hubiera dependido de él”

Parece ser, según la crónica del periodista del Noticiero Universal,  que Pinilla le agradeció a Lara su voto por su obra. “Me consta que Usted ha votado mi novela desde el primer momento”, le habría dicho Pinilla “Sí, hijo, sí, así ha sido… Pero ya has visto. Resignación”, le respondió él.

Y esto de que el editor había votado por Pinilla era voz corriente  en otros diarios. ¿Lo había propalado el Señor Lara? Seguramente.

Sin embargo, el diario  Telexpress de Barcelona (19 de octubre) publica una entrevista de Baltasar Porcel con el título LARA Y PORCEL FRENTE A FRENTE) donde el escritor mallorquín desmiente rotundamente el bulo:
-                    - Entonces, ¿ no fue Lara quien votó a “Seno”?- le pregunta el periodista.
-                             -    Por supuesto que no. Fui yo y, en el último momento, otro miembro del jurado.
-                            -     Qué razones puede tener el Sr Lara para afirmar que fue él quien le votó? ¿Evitar que              puedan creer que era un premio amañado?
-                            - Lo ignoro. Supongo que formará parte de sus intereses o de su genio publicitario.

Más claro, imposible. Por cierto, su novela “Seno” tardó cinco meses en ser publicada. “Ya nadie se acordaba de ella – solía decir Pinilla- Total,  que nació muerta” ¿Fue una maniobra del editor?

También hubo luces alrededor del premio.  Las luces las puso Pinilla.

Ramiro explica que Lara se le acercó, un tiempo después de la proclamación del vencedor y le metió en el bolsillo unos billetes, como para darle ánimo. En total 5000 pesetas. Luego resultó, se reía Ramiro cuando comentaba la anécdota, que le vinieron descontadas en el cheque que recibió como finalista. Y que el amo de Planeta le dijo algo así como: “Tú sigue escribiendo, Pinilla, que tienes madera”. Y el comentario de Pinilla, recordando aquel pasado, era: “como si a mí, lo sucedido, me fuese a afectar mucho en mis ganas de escribir”  Efectivamente tenía las ideas bien claras. Y demostró su raza de escritor de varias y diferentes maneras.

Y la segunda luz (ésta anécdota me la resumió Ernesto Maruri en un escrito) es como sigue.

El ganador no estuvo presente en la cena, en la proclamación. Estaba en casa, en cama, recuperándose, porque unos días antes, precisamente al salir de la editorial, había sufrido  un mareo en la calle y se había caído. Se despertó en el Hospital Clínico. Pues bien, Ramiro se entera y propone visitarlo. Va con Tico Medina, que conoce la dirección de Gironella  y el cronista de esta noticia, Pedro Lozano Bartolozzi. Parten los tres en taxi. A las 2 de la madrugada, el sereno les abre el portal. Suben hasta el ático. “Hay que tocar varias veces el timbre. Ramiro expone su temor de ser inoportuno.” – cuenta el periodista.Entramos en el piso. Gironella nos recibe en la alcoba, sorprendido y emocionado.
-           - Estoy acomplejado, no sabes cómo agradezco este gesto, siéntate aquí, en la cama -le dice a Pinilla.
-          
       Creo que es la primera vez en la historia de los premios literarios que el autor que obtiene el segundo puesto venga a felicitar a su casa al ganador”.
         
La observación la ha hecho Tico Medina, mientras Gironella dice a Pinilla que no se desanime, que todos hemos pasado por ese trance y que lo importante es seguir escribiendo. (La crónica de este hecho salió publicada en La Gaceta del Norte el día 17 de octubre.)

Poco sabía el ganador del Planeta del temple de escritor de Ramiro Pinilla. (De esto hablaremos en otra entrada)