sábado, 23 de julio de 2016

Bajo la sombra de LA HIGUERA. La cadena (calle Sarrikobaso)




“La esperé en la Cadena- siempre se llamó La Cadena (en tiempos hubo una para que las aldeanas ataran su burro.) al trozo de la carretera general que atravesaba Algorta, pero Franco la bautizó Avenida del Ejército, que fue por donde entró el suyo- en la boca del callejón de su casa . Llegó cuando bajaban las barreras (...). Pasó el tren y la tuve a mi lado”  (Habla Asier refiriéndose a la maestra, la Señorita Mercedes)



“Un 18 de julio con banderas españolas en el Puerto Viejo” Esta era el titular del artículo donde se explicaba el rodaje de escenas de la película que Ana Murugarren va a dirigir sobre la novela de Ramiro Pinilla LA HIGUERA. Lo leí en El Correo del 18 de este mes. Dos buenas amigas, Marifer, de Bilbao y Anabel, de Getxo,  me habían enviado el link.

Aquí en el Puerto Viejo vivía Benito Muro, el alcalde falangista, presente en varias de sus novelas. Pero hay otro personaje, presente también en varias, que tiene su papel en LA HIGUERA. Es la señorita Mercedas

Cuando hacemos la ruta literaria de ese Getxo de Pinilla nos vamos, desde la Avenida Algorta, a la Cadena, en la calle Sarrikobaso. Y ahí, muy cerquita, a mano izquierda, hay una casa en la que, algún vecino mayor recuerda, había, hace años, una fábrica de hielo. Aquí el escritor sitúa la casa de la Señorita Mercedes, la maestra de niñas. Y es aquí cuando hablamos brevemente de la novela. (Las tierras próximas al  Instituto Caro Baroja, donde estaría aquel falangista asesino, durante años, vigilando la higuera, quedan un poco a desmano de esta ruta)

 “La Srta Mercedes siempre había vivido a dos pasos de las barras del ferrocarril, en una casita en cuyo bajo tuvo su padre la pequeña fábrica de hielo y gaseosas hasta los primeros años cincuenta”. (I,471)

Lo que ahora son pisos, bloques, casas, plazas y calles a lo largo de la calle Sarrikobaso y calles adyacentes antes eran campos y algún caserío. Para entrar en la población las baserritarras, que iban a vender sus productos, tenían que pagar unos arbitrios o impuestos municipales. Y ahí había una cadena, donde “las aldeanas ataban su burro”.

Cuando Algorta fue creciendo ese punto fue un lugar de paso a nivel. El tren que venía desde Bilbao pasaba por ahí. Posteriormente la lucha popular consiguió que se la vía soterrara. Y ahora pasa por ahí el metro que une con de Bilbao.

Personaje secundario importante (es la eterna novia del maestro Don Manuel) en Verdes Valles, Pinilla la retoma como narradora (introducción y epílogo) en la novela.

Mercedes Azkorra inicia el relato. Ha ido de excursión con las niñas de la escuela a la vega del Fadura, uno de los lugares donde iba los jueves por la tarde por la cantidad reptiles y anfibios que había: zapaburus, ranas y sapos, lagartijas y lagartos, salamandras, culebras y sirones... Y es en ese escenario lúdico y relajante  es donde la maestra comienza a conocer la realidad de la tragedia familiar de una de sus niñas, cuando la alumna Karmele García dice: “Yo vivía en esa casa”. ¿Qué había pasado? Unos falangistas de Getxo habían matado a su padre, maestro, y a un hermano de 16 años. Ahora la casa estaba habitada por el delator, Joseba Ermo, de los Ermo de La Venta.

Mientras va durando la excursión le van viniendo a la Señorita Mercedes a la mente los padres o familiares de niños y niñas de la escuela asesinados por los sublevados. Y allá cerca, en  la vega,  ven a un  hombre que, sentado en una silla parece estar con la mirada fija en un palo que surge de la tierra. Es el esqueje de la higuera que un hermanito de Karmele ha plantado en el lugar donde están enterrados el padre y el hermano asesinados. El propio hermanito los había enterrado ahí.

No se sabía mucho de ese hombre. Alguien le llamará “Txomindebarra” – porque es como el trébol que se trajo de Alemania al importar una especie de patata que se engancha al suelo-; otros lo llamarán “Chumbo” – por defender los higos de la higuera de los robones-.

Ese hombre, de nombre Rogelio Cerón, era uno de los falangistas que participó en el asesinato y que ahora está protegiendo el esqueje que al paso de los años se convertirá en higuera. Lo está protegiendo ¿como signo de arrepentimiento? La parte central de la novela se mueve en torno a él.

No se sabía mucho de él. Corrían rumores, se decían chismes, se sospechaban cosas... Mercedes lo cuenta como expectadora. Nada se sabe del porqué de su permanencia durante “30 años cuidando de aquella higuera”.  A pesar de muchos intentos de personas próximas a él (amigos falangistas, una novia …) para sacarle de su enclaustramiento, nadie lo había conseguido.

El árbol, la higuera, le daba protección a él y no al revés. Esta es la conclusión a la que la gente de Algorta llegó, según comentario de  la Señorita Mercedes.




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